Se sentía oxidada. Ya no es que no se acordara de escribir, esque lo había olvidado. Es distinto, como merendar tarde o cenar pronto, se parecen, pero no es lo mismo. Como digo, puso música, de esa que se pone cuando no tienes ganas de bailar. Buscó un libro de poesía, ya que a veces la poesía es el diario que no serías capaz de escribir. Se enrolló en sus sábanas de ositos, da igual que tuviera dieciocho años, madurar no iba a ser cambiar de sábanas. Abrió el segundo cajón del escritorio, donde guardaba el corazón. Además, no porque el corazón fuera pequeño, si no porque el cajón era amplio, guardaba allí su pequeña colección. Coleccionaba libros. O al menos una parte de ellos. Encerraba en aquellas hojas cada palabra que hacía mella en ella, para que no se las llevara el viento.
Buscó la jaula de Tokio Blues. Si algo te enseña Murakami es a amar. A amar de verdad, como para hacer que las montañas se derrumben y el mar se seque.
Pequeña cobarde. Escribía su vida en tercera persona, como si de verdad pudiera resumirse.
Ella sabía que valía la pena hacer esas cosas normales que hacen las personas normales, sin embargo, aunque nunca me callo, guardo un par de secretos.
lunes, 18 de febrero de 2013
miércoles, 14 de noviembre de 2012
Morriña del mañana
Morriña de cada mañana, de cada grado bajo cero, de cada grado por encima, de cada gota de agua, de cada paraguas de Compostela.
Morriña de que la noche te coja con la cara pegada al cristal frío de los trenes. De cada prisa del domingo, de cada vuelta al pasado.
“ Sí que hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
Tengo nostalgía del futuro, morriña del mañana ”
Morriña de cada adoquín, de cada uno de los pequeños cristales de colores y sol de las vidrieras de la catedral.
Morriña de cada jueves. De cada lunes, de cada martes, de cada miércoles, de cada viernes.
Morriña de que la noche te coja con la cara pegada al cristal frío de los trenes. De cada prisa del domingo, de cada vuelta al pasado.
Morriña de cada día a día, de cada noche.
Morriña de cada grito, de cada revolución. Si en alguna parte formas parte de algo, es aquí. Si en alguna parte te sientes alguien, es aquí. Si desde alguna parte puedes cambiar algo, es desde aqui. Y eso nos gusta creer. Y eso nos dejan creer los que aun creen en nosotros.
“ Sí que hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió.
Tengo nostalgía del futuro, morriña del mañana ”
domingo, 15 de julio de 2012
¿Ahora?
¿Ahora?
Ahora sólo queda arena en los zapatos, sal en las heridas y un mar de recuerdos.
De todas formas, prefiero seguir flotando en tu mar.
Prefiero ahogarme contigo.
Mejor dicho...prefiero ahogarme en ti.
De todas formas, prefiero seguir flotando en tu mar.
Prefiero ahogarme contigo.
Mejor dicho...prefiero ahogarme en ti.
lunes, 23 de enero de 2012
Pd.:
Me fluyen las ideas con tanta rapidez que no me da tiempo a expresarlas...De ahí que los destinatarios de mis cartas no encuentren en ellas ni rastro de ideas.
sábado, 24 de diciembre de 2011
Y si quieres, jugamos
Yo finjo que no me importas, y tú finges que no te importa.
Yo finjo que no te quiero, tú finges que te lo crees.
Y si tú quieres, yo finjo que no escribo esto para ti, y tú finges que no sabes para quién lo escribo.
Yo finjo que no te quiero, tú finges que te lo crees.
Y si quieres, jugamos a otra cosa; si quieres tú te escondes y yo pando.
Y si quieres, yo me escondo contigo y no existimos.
Y si quieres, pandas conmigo, contamos hasta cien y que el resto desaparezca.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Silencios que dicen más de lo que callan
Eres frustración. Eres frustración cuando no me sales en palabras.
Eres dolor. Eres dolor cuando te vas. Eres dolor cuando estás, porque te irás.
Eres silencios.
Eres las uñas desgarrando la carne. Soy la carne que se endurece y los huesos que se ablandan.
Eres el llanto. Soy las lágrimas contenidas.
Eres pensamientos, y yo una mente en blanco.
Soy, lo que has hecho de mí.
Por una vez, por un instante, ni tú serás ni lo voy a ser yo. Prefiero la primera del plural. Hoy seremos. Seremos tiempos, seremos los minutos que nos quedan, seremos los segundos que llevamos y las horas que no llegarán. Y nos pararemos, frenaremos en seco. Romperemos el reloj: PARAREMOS EL TIEMPO.
Y si no podemos parar el tiempo, que los días sean largos, y las noches eternas; que de todos es sabido que en la avenida del sol, no se pone la luna, y en el séptimo cielo, siempre es de noche.
Y hoy sólo quiero que sepas, que me gusta dejarte te quieros en cada silencio.
Pero no te vayas a equivocar,
no eres silencios porque esté todo dicho, eres silencios porque no hay palabras.
Eres dolor. Eres dolor cuando te vas. Eres dolor cuando estás, porque te irás.
Eres silencios.
Eres las uñas desgarrando la carne. Soy la carne que se endurece y los huesos que se ablandan.
Eres el llanto. Soy las lágrimas contenidas.
Eres pensamientos, y yo una mente en blanco.
Soy, lo que has hecho de mí.
Por una vez, por un instante, ni tú serás ni lo voy a ser yo. Prefiero la primera del plural. Hoy seremos. Seremos tiempos, seremos los minutos que nos quedan, seremos los segundos que llevamos y las horas que no llegarán. Y nos pararemos, frenaremos en seco. Romperemos el reloj: PARAREMOS EL TIEMPO.
Y si no podemos parar el tiempo, que los días sean largos, y las noches eternas; que de todos es sabido que en la avenida del sol, no se pone la luna, y en el séptimo cielo, siempre es de noche.
Y hoy sólo quiero que sepas, que me gusta dejarte te quieros en cada silencio.
Pero no te vayas a equivocar,
no eres silencios porque esté todo dicho, eres silencios porque no hay palabras.
sábado, 16 de julio de 2011
Paso de cebra
Paso de alisarme el pelo, pintarme la raya o depilarme las cejas.
Paso de tópicos, de romances y de canciones tristes.
Paso de lloreras, de sandeces y de seriedades.
Paso de entradas filosóficas.
Quizá cuando me entre la llorera y me aborden los problemas me pondré filosófica. Pero que cojones, ahora soy feliz.
Paso de tópicos, de romances y de canciones tristes.
Paso de lloreras, de sandeces y de seriedades.
Paso de entradas filosóficas.
Quizá cuando me entre la llorera y me aborden los problemas me pondré filosófica. Pero que cojones, ahora soy feliz.
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