Y por muchos aliados que seamos, nunca podremos vencerlo.
El tiempo vuela.
Que inutil cortarle las alas.
Que ruín encerrarlo en un reloj,
que cobarde parar el reloj,
que utopía atrasar la hora.
Yo sé que le tienes demasiado aprecio a vida, y que no crees en los momentos; sé que tienes tanto miedo de equivocarte, que nunca aciertas; también sé que te gusta escuchar, pero sólo hablas alto; que tengas tanto miedo de vivir tu vida que te olvides de vivirla. Y es curioso, cuanto menos, que seas tú el que crea en la eutanasia, y no te acobardes ante un cancer. Y es curioso, que sea tú quién me lo tenga que recordar...